domingo, 2 de octubre de 2011

EL ARQUETIPO EN LA CABALA

Cuando queremos figurarnos el hombre, es siempre la imagen su cuerpo físico que se presenta los primeros a nuestro espíritu.

Y sin embargo, poca reflexión basta para nosotros: dar a entender que. Este cuerpo físico sólo sostiene y sólo manifestar al hombre verdadero, el Espíritu que lo gobierna.

Podemos quitar millones de células de este cuerpo físico cortando a un miembro sin que para esto la unidad de la Conciencia sufra el menor atentado. El hombre intelectual mismo que está en nosotros es independiente de órganos que son sólo y medios do comunicación.

No es verdad de allí menos sin embargo que, para nosotros, en nuestro estado actual, estos órganos físicos son los más útiles, son los mismos indispensables para permitirnos subir a la acción del Espíritu y comprenderlo. Bajo esta base totalmente física, nuestras deducciones tomarán el carácter vago y la mística datos exclusivamente metafísicos.

Pero un análisis totalmente superficial puede sólo nosotros conducir a confundir al hombre intelectual con hombre orgánico, o a devolver la Voluntad totalmente solidaria de la marcha de los órganos.

Entonces, cuando se trata de tratar la cuestión de Dios, caemos la mayoría de las veces en uno de los excesos lo que acabamos de señalar a propósito del hombre.

El conjunto de los seres existentes y de las cosas que sostiene y manifiesta la Divinidad como el cuerpo físico del hombre sostiene y manifiesta el Espíritu.

Querer negociar a Dios sin apoyarse en todas estas manifestaciones físicas, es correr peligro de perderse en las nubes de la metafísica, es permanecer incomprensible la mayoría de las inteligencias. Es pues apretándonos la ‘ constitución del hombre de una parte y la del Universo de otra quien vamos a esforzarnos por darnos cuenta de Dios.

En el hombre, vimos a un ser físico, o más bien orgánico, funcionando de modo maquinal tanto durante la víspera como durante el sueño. Por encima de este ser orgánico, determinamos otro: el ser intelectual que entra en acción desde el despertar y manifestando casi exclusivamente durante el estado de la víspera.

Allí ida orgánico del ser humano responde a la idea que nos hicimos de la Naturaleza. Es la misma ley fatal y regular que dirige la marcha del hombre orgánico, como. El del Universo, este último que fue formado por órganos cósmicos en lugar de ser formado por órganos humanos.

El ser intelectual en. El hombre responderá como consecuencia, pero de modo muy elemental, a la idea que podemos hacernos de Dios, Las relaciones del hombre físico al hombre intelectual nos alumbrarán sobre las relaciones de la Naturaleza y del Dios, como las relaciones entre el ser físicos y el Espíritu en el hombre que puede alumbrarnos analogiquement sobre las relaciones del Hombre con Dios.

Por ahí, podemos desde ahora poner en principio que, si nuestra analogía es verdadera, Dios, aunque manifestado por la Humanidad y por la Naturaleza, aunque actuando estos dos grandes principios cósmicos, tiene sin embargo una existencia limpia e independiente.

¡ Pero la Primera Unidad tan concebida no tiene que intervenir más en! Tiene marcha de las leyes naturales que el Espíritu conciente del hombre interviene, en el estado normal, en la marcha del corazón y en la del hígado.

El hombre es el solo creador y el solo juez de su destino. Es libre de actuar â su modo en el círculo de su fatalidad, tanto como un viajero puede, en, un tren o en un vapor, actuar como él él plait en su cabina o en su compartimiento. Dios no puede ser hecho más cómplice de faltas humanas que el jefe del tren o el capitán del vapor son responsables de fantasías de los viajeros que conducen adelante.

¡ Hay que pues, con el fin de evitar todo error en la continuación, bien distinguir que Dios, tal, como aparece a primera vista, es el conjunto de todo lo que existe, lo mismo que! ‘ Hombre es el conjunto de todos los órganos y de todas las facultades que aparecen en primer lugar.

Pero el hombre verdadero, el Espíritu, es distinto del cuerpo físico, del cuerpo astral y del ser psíquico, que percibe y que domina. Del mismo Dios-unidad es distinto de la Naturaleza y de la Humanidad que percibe y que domina. Al hablar de modo grosero, la Naturaleza es el cuerpo de Dios, y la Humanidad es la vida de Dios. Pero tanto como el cuerpo material es el cuerpo del hombre, y el cuerpo astral y el Ser psíquico son los principios vitales del hombre; se trata allí del hombre orgánico y no del hombre Espíritu, que, todavía desnudo la vez, usa. De estos principios que como medio de manifestacion1.

No es verdad de allí menos sin embargo que el Espíritu del hombre está en relación por el sentido interno con la menor parcela de su organismo, parcela la cual no puede actuar, sino la cual, ella, puede manifestarse al Espíritu por el sufrimiento. También, Dios está presente médiatement o inmediatamente en la menor parcela de la creación, está en cada uno de nosotros; así como la conciencia humana está presente en calidad de receptora o de motriz conciente en cada una de nuestras células corporales.

La Naturaleza y el Hombre actúan pues libremente rodeados de todas partes por la acción divina circonférentielle, que arrastra el Universo hacia el Progreso, sin intervenir despóticamente en las leyes naturales o en las acciones humanas. Así el capitán del vapor que actúa el timón de su embarcacíon navega hacia el fin del viaje sin intervenir en el detalle de la maquinaria motriz (imagen de la naturaleza), o en las ocupaciones de los pasajeros. El capitán obedece al timón circonférentiellement el sistema general; tiene sólo hacer lo que pasa dentro de las cabinas.

Sin embargo la acción del capitán se ejercita sino inmediatamente, por lo menos médiatement.

1 ° Sobre la maquinaria por el portavoz.

2 ° Sobre los viajeros por los reglamentos de bordo elaborados por él capitan2.

En Cábala, llamamos a Padre el principio divino que actúa la marcha general del Universo (acción sobre la Barra), Hijo el principio en acción en la Humanidad, y Espíritu Santo el principio en acción en la Naturaleza. Estos términos místicos indican las aplicaciones diversas de la fuerza creadora universal.

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